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Trump miente sobre efectos de aranceles a México

El mandatario exageró los beneficios de su amenaza arancelaria en los automóviles y autopartes importados de México y mintió al no contar toda la verdad sobre los déficits comerciales.

Tomaría años para que las ensambladoras regresaran a Estados Unidos; eso si decidieran hacerlo. | AP

El presidente Donald Trump exagera los beneficios de su amenaza arancelaria en los automóviles y autopartes importados de México, y restó importancia al daño que habrían sufrido los consumidores estadunidenses con el posible incremento de precios en los vehículos nuevos.

A través de una serie de tuits, Trump exageró el martes sobre qué tanto de la industria automotriz se había trasladado a México y afirmó de manera imprecisa que si hubiera impuesto un arancel del 25% a todos los productos procedentes de México, todos los empleos relacionados con el sector habrían regresado de inmediato a Estados Unidos.

No es el caso. De hecho habría tomado años para que las ensambladoras hubieran vuelto a Estados Unidos, en caso de que hubieran decidido regresar, debido a que las compañías evalúan cuáles son los países que ofrecen menores costos de producción y la posibilidad de que las políticas arancelarias pudieran revertirse después de las elecciones presidenciales de 2020.

El presidente también exageró el monto del déficit comercial anual de Estados Unidos con otros países, al omitir servicios proporcionados por la industria estadunidense, como los bancarios y turísticos.

Trump había amenazado con imponer aranceles pero suspendió la medida el viernes cuando anunció un acuerdo con México para frenar el flujo de migrantes centroamericanos a la frontera sur de Estados Unidos. Señaló que cumplirá su amenaza arancelaria en caso de que México no cumpla con su parte del acuerdo.

Aquí algunas de las aseveraciones del mandatario.

TRUMP: “Los aranceles son una gran herramienta de negociación, un gran productor de ingresos y, lo más importante, una poderosa manera para hacer que las compañías vengan a Estados Unidos, y hacer que las compañías que nos han dejado para ir a otros países vuelvan a casa. De manera estúpida perdimos 30% de nuestra industria automotriz con México”, tuiteó el martes.

TRUMP: “Se quedaron con 30 por ciento de nuestras compañías automotrices. Se mudaron a México. Todos fueron despedidos”, dijo el lunes en una entrevista con CNBC.

LOS HECHOS: Se equivoca con que México se haya quedado con 30% de la industria automotriz estadunidense en los años posteriores a la entrada en vigor del TLCAN en 1994. En 2017, el 14% de los vehículos que se vendieron en Estados Unidos fueron importados desde México, según el Centro de Investigación Automotriz, un grupo de estudio con sede en Ann Arbor, Michigan. Las autopartes importadas desde México exceden el 30%.

TRUMP: “Si los aranceles hubieran alcanzado su máximo nivel, todas habrían vuelto”, tuiteó el martes.

TRUMP: “Lo que sucederá es que las compañías se mudarán a Estados Unidos, de regreso a donde pertenecen... Todas regresarían si tuvieran que pagar un impuesto o arancel del 25%”, señaló en la entrevista del lunes con CNBC.

LOS HECHOS: Pensar que las compañías automotrices volverían de inmediato a Estados Unidos de existir un arancel del 25% en los vehículos y autopartes fabricados en México es una visión sumamente optimista. Tarda un mínimo de tres a cuatro años planear, equipar y construir una planta de ensamblaje, así que habría un impacto inmediato mínimo en la producción o generación de empleos.

Los fabricantes de vehículos y autopartes son compañías globales, y hubieran analizado la posibilidad de trasladar sus fábricas a otros países sin aranceles. Las compañías también podrían simplemente esperar a que pasaran las elecciones de 2020, con la esperanza de que si Trump fuera derrotado, el próximo mandatario se desharía de los aranceles.

“No van a invertir en duplicar su capacidad en respuesta a incentivos políticos a corto plazo”, dijo Kristen Dziczek, vicepresidenta del Centro de Investigación Automotriz. Es posible que parte de la producción pudiera ser enviada de vuelta a Estados Unidos. Por ejemplo, General Motors fabrica alrededor del 39% de sus pickups en una planta ubicada en Silao, México, principalmente las versiones de trabajo ligero, de acuerdo con analistas de Morningstar.

Si Estados Unidos impusiera un arancel de 255 a los vehículos ensamblados, GM podría trasladar parte de su producción a una planta en Fort Wayne, Indiana, que también fabrica ese tipo de camionetas. Pero existen límites. La planta ya cuenta con tres turnos y está muy cerca de alcanzar su máxima capacidad.

Los aranceles a México probablemente también habrían costado empleos en Estados Unidos, debido a que casi con seguridad México habría respondido con otros gravámenes.

Aranceles en ambos lados de la frontera habrían elevado el precio de los vehículos, debido a que las automotrices probablemente habrían pasado los costos a sus consumidores. Expertos de la industria señalan que el incremento de precios habría provocado que más compradores recurrieran al mercado de vehículos usados, reduciendo las ventas de autos nuevos.

Los aranceles podrían superar el 25% debido a que las autopartes cruzan la frontera en varias ocasiones como parte de una cadena de suministros altamente integrada. Los vehículos fabricados en México obtienen entre el 20 y 30% de sus partes de Estados Unidos, por lo que los aranceles habrían incrementado los precios ahí.

Eso habría afectado de manera importante a las personas de bajos ingresos, debido a que las automotrices fabrican muchos vehículos nuevos de bajo precio en México para sacar provecho de la mano de obra de menor costo.

Alrededor del 62% de los vehículos y autopartes estadunidenses se exportan a Canadá y México, según el Centro de Investigación Automotriz. Los aranceles habrían incrementado entre mil 300 y 4 mil 500 dólares el precio de los vehículos, basándose únicamente en el costo de las partes, calculó el centro.

TRUMP: “Miren, sin los aranceles, seríamos rehenes de todos los países, y lo hemos sido por muchos años. Es por eso que hemos tenido un déficit comercial de 800 mil millones de dólares por años. Perdemos una fortuna prácticamente con todos los países. Se aprovechan de nosotros de todas las formas posibles”, dijo el lunes a CNBC.

LOS HECHOS: Trump no está contando toda la verdad sobre los déficits comerciales. Cuando se refiere a las brechas comerciales por 800 mil millones, sólo habla del déficit en productos como autos y aeronaves. Omitió los servicios —como los bancarios, turísticos y educativos— en los que Estados Unidos goza de importantes superávits comerciales que compensan parcialmente los persistentes déficits de bienes.

El déficit en productos y servicios alcanzó su nivel más alto en 2006, con 762 mil millones de dólares. El año pasado, Estados Unidos alcanzó un déficit récord de 887 mil millones en bienes y un superávit de 260 mil millones en servicios, que en total resultó en un déficit de más de 627 mil millones.

Estados Unidos tiende a padecer déficits comerciales con la mayoría de las otras grandes economías. Pero hay excepciones, como Canadá (un superávit de casi 4 mil millones el año pasado), Singapur (18 mil millones) y Gran Bretaña (19 mil millones).

Los economistas en general rechazan el argumento de Trump de que los déficits se originan en que otros países se aprovechen de Estados Unidos. Perciben las brechas comerciales como resultado de una realidad económica que probablemente no pueda ser alterada con aranceles y otros cambios en la política comercial: Los estadounidenses compran más de lo que producen, y las importaciones llenan ese vacío.

Las exportaciones estadunidenses también resultan afectadas por el estatus del dólar como moneda mundial. Por lo general el dólar tiene una alta demanda porque se utiliza en muchas transacciones globales. Eso significa que el dólar es fuerte de manera persistente, incrementado los precios de productos estadounidenses y colocando a las compañías de Estados Unidos en desventaja en los mercados extranjeros.