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Avalancha de lodo podría volver a ocurrir en el estado, señalan expertos

Las áreas forestales siniestradas recientemente son susceptibles para un fenómenos desastroso.

Comunidades cercanas a San Gabriel,  como Atequizayán y El Fresnito, corren el riesgo de pasar una situación similar. | Fernando Carranza

Si no se toman medidas preventivas, una avalancha de lodo como la ocurrida en San Gabriel el pasado 2 de junio podría ocurrir en otros puntos de Jalisco, aseguró el ingeniero forestal Juan Valencia García, del CUSur, de la UdeG.

El académico precisó que se deben tomar acciones coordinadas entre la sociedad, Protección Civil y los tres órdenes de gobierno. Comunidades cercanas a San Gabriel, como Atequizayán y El Fresnito, corren el riesgo de pasar una situación similar, pues ha habido deforestación en zonas altas y existe azolve en los cauces.

Ricardo García de Alba, especialista en geomorfología del CUSur, señaló que Tuxpan, Atenquique, Los Guayabos o Chuluapan, en Ciudad Guzmán, también son lugares vulnerables.

Mientras que el director de la División de Estudios de Desarrollo Regional, del mismo centro universitario, Enrique Jardel Peláez, pone en la mira diversas poblaciones de los diez municipios por donde corre el río Ayuquila, ya que en muchas se cumplen las mismas condicionantes.

“Todas las áreas boscosas que fueron quemadas son susceptibles a presentar ese tipo de fenómenos si se dan lluvias de fuerte intensidad, si hay poca cobertura vegetal y altas pendientes”, precisó Carlos Suárez Plascencia, jefe del Departamento de Geografía y Ordenamiento Territorial, del CUCSH.

García de Alba mencionó que se debe atender y proteger los bosques de la tala y los incendios, cruciales para la avalancha.

Calculan caudal

El ingeniero Juan Valencia García precisó que el día del desbordamiento en San Gabriel la cantidad de lluvia que cayó en las montañas fue de 37 milímetros. Antes de los incendios, el escurrimiento en la cuenca era de 6%, y después de los siniestros, de 19%.

Con estos cálculos, utilizó un simulador de flujos de agua del Inegi, con el que se constató que “antes del incendio, el caudal era de 18.71 metros cúbicos por segundo; después del incendio, el caudal aumentó a 72.58 metros cúbicos por segundo”, es decir, 72 mil 580 litros de agua corrieron por segundo.

Con esta información, se da cuenta de la fuerza con la que corrió el agua que arrastró troncos, automóviles y destruyó viviendas en San Gabriel.